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Cotizador 3D para vendedores: herramienta en la fábrica y en la calle

Por , desarrollador de cotizadores 3D

Galpón de cubierta parabólica con chapa verde y cerramiento blanco de 22 m de luz en el configurador 3D
Cubierta parabólica de 22 m de luz con chapa verde: el configurador recalcula el arco al cambiar el ancho.

En resumen: Un cotizador 3D para vendedores es la versión del configurador que usa el equipo comercial: muestra el producto en 3D, calcula el precio con sesión de vendedor y genera el presupuesto en el momento, en la fábrica o en la calle.

Un cotizador 3D, para un vendedor, es lo que reemplaza al catálogo, la calculadora y el llamado al dueño. Con una tablet o un celular, el vendedor arma el producto frente al cliente, lo muestra en 3D, ve el precio con su sesión y sale de la visita con el presupuesto hecho.

La diferencia con el configurador que ve el público es justamente esa sesión: el comprador juega con el producto; el vendedor, además, cotiza.

Un martes cualquiera de un vendedor de fábrica

A las nueve recibe en el showroom a una pareja que quiere una casa prefabricada de dos dormitorios con galería. A las once maneja hasta un campo a cuarenta kilómetros para ver dónde va un tinglado. A la tarde contesta WhatsApp desde el auto: tres consultas, una de ellas de alguien que ya había pedido precio hace un mes.

En cada uno de esos lugares, el vendedor tradicional tiene el mismo problema: no puede cerrar nada sin volver a la fábrica. Necesita que alguien calcule, que alguien dibuje, que alguien le confirme el precio de esta semana. Y el cliente lo percibe: está hablando con un intermediario, no con alguien que puede decidir.

Un cotizador pensado para vendedores cambia eso en los tres escenarios.

En la fábrica o el showroom: mostrar lo que todavía no existe

El problema clásico del showroom es que muestra una sola cosa. Tenés un modelo de casa construido, o un galpón de exhibición, y el cliente quiere otra medida, otra distribución, otro revestimiento.

Con el cotizador abierto en una pantalla grande o en una tablet, el vendedor parte del modelo que el cliente está mirando y lo transforma:

  • Le saca un dormitorio chico y agranda el living.
  • Le agrega una galería y cambia el revestimiento de ladrillo por piedra.
  • Activa la vista de planta para que vean cómo queda la circulación, y las capas para ver por dentro.

El cliente deja de imaginar. Y el vendedor deja de decir "se puede hacer" para empezar a mostrar cómo queda. Si querés ver cómo funciona por ambientes, probá el configurador de viviendas prefabricadas.

En la calle: la casa del cliente, el campo, la obra

Fuera de la fábrica, la tablet tiene que alcanzar. Eso pide cosas concretas al software:

  1. Que ande en el navegador del dispositivo, sin una computadora potente. El 3D tiene que moverse fluido en una tablet común. Lo explico en por qué un cotizador 3D tiene que andar en el celular.
  2. Que funcione sin señal, o con señal mala. En el campo y en muchas obras no hay 4G. Una app instalable que guarda la cotización en el dispositivo y la sincroniza cuando vuelve la conexión resuelve ese problema; lo detallo en cotizar sin señal.
  3. Que calcule el envío, porque la primera pregunta fuera de la ciudad es cuánto sale llevarlo.
  4. Que permita ofrecer formas de pago, porque en la casa del cliente es donde aparece "¿y en cuotas?".

Qué ve el vendedor que no ve el cliente

Hay una separación que conviene hacer bien desde el principio: el configurador público no muestra precios; el vendedor sí los ve. En el cotizador que desarrollé para EQUIBOX, la fábrica de caballerizas de Berazategui, los precios aparecen solo con sesión de vendedor. El comprador arma su caballeriza en el cotizador público y pide presupuesto; el vendedor, con su usuario, ve el precio, el envío calculado por kilómetro, los planes de pago, las cuotas y los cupones de descuento.

Esa separación tiene una razón comercial. La fábrica decide qué mostrar al público y qué reservar para la conversación, sin tener dos sistemas distintos. El producto en 3D es el mismo; lo que cambia es lo que habilita cada sesión.

Del lado del vendedor también hay roles. En EQUIBOX hay admin y vendedor: el vendedor cotiza y sigue sus clientes, y el admin ve todo, incluidos los reportes con gráficos. Además, cada cotización dispara un aviso por mail automático, así el dueño se entera de lo que se está cotizando sin preguntar.

Qué gana el vendedor y qué gana el dueño

Para el vendedor, la ganancia es autonomía. Puede cotizar un sábado, en una ruta, a las once de la noche, sin esperar a nadie. Puede contestar "¿y si lo hacemos más largo?" en el momento. Y se presenta como alguien que resuelve, no como un mensajero.

Para el dueño, la ganancia es otra: deja de ser el cuello de botella. Las reglas de cálculo que tenía en la cabeza quedaron cargadas en el sistema, así que el vendedor nuevo cotiza igual que el que lleva diez años. Lo desarrollo en vendedores que cotizan solos.

Y hay una ganancia compartida que se ve más tarde: menos errores. Cuando las cantidades y los precios salen de reglas, no hay un vendedor que se olvidó de sumar el portón o que usó la lista vieja. Los errores típicos están en los errores de presupuesto más caros de una fábrica.

¿Cuánto hay que capacitar a un vendedor para usarlo?

Si el cotizador está bien hecho, poco. El vendedor ya conoce el producto; lo que aprende es dónde está cada opción. Por eso conviene que el asistente siga el orden en que el vendedor ya explica el producto. En EQUIBOX el asistente tiene siete pasos que empiezan por la estructura, el modelo, los boxes, las paredes y los accesorios: va de lo general a lo particular, como cualquier vendedor de caballerizas explica su producto.

Lo que sí requiere un acuerdo interno es qué puede hacer cada vendedor: si puede aplicar descuentos, hasta cuánto, si puede ofrecer cuotas sin interés. Esas reglas comerciales se definen con la fábrica y quedan en el sistema, no en la buena voluntad de cada uno.

Lo que no hace un cotizador para vendedores

Conviene ser claro con los límites. Un cotizador no reemplaza al vendedor: no lee al cliente, no sabe cuándo insistir ni cuándo dejar pasar una semana. Tampoco resuelve un producto que la fábrica no tiene definido. Si cada galpón se calcula distinto según quién lo haga, primero hay que acordar las reglas.

Lo que sí hace es sacarle al vendedor el trabajo que no es vender: calcular, dibujar, buscar el precio vigente, armar el PDF, cargar el contacto. Ese tiempo vuelve a la conversación con el cliente.

Cómo se arma uno para tu fábrica

Yo soy Facundo Campo, desarrollador de software de Quilmes, y hago cotizadores 3D a medida sobre un motor de render paramétrico propio. Lo que se desarrolla para cada fábrica son las reglas de su producto, la tabla de precios que maneja la fábrica y el panel de ventas que necesita su equipo.

Si querés ver cómo quedaría tu producto en manos de tus vendedores, escribime por WhatsApp al +54 9 11 6193-3176 o a facundocampo100@gmail.com. El servicio está explicado en desarrollo de cotizadores 3D.

Preguntas frecuentes

¿El vendedor necesita una computadora para usar un cotizador 3D?

No. El cotizador corre en el navegador, así que funciona en una tablet o en un celular. En EQUIBOX, por ejemplo, el 3D se pensó para moverse fluido en un iPad, porque es lo que se lleva a las exposiciones.

¿Los clientes pueden ver los precios que ve el vendedor?

Depende de lo que decida la fábrica. Lo habitual es que el configurador público no muestre precios y que el precio aparezca solo con sesión de vendedor, como en EQUIBOX. También se puede mostrar un precio de referencia al público y reservar descuentos y financiación para el vendedor.

¿Se puede limitar qué descuentos aplica cada vendedor?

Sí, es parte de las reglas comerciales que se definen al desarrollar el sistema. Con roles de admin y vendedor, cada usuario ve y puede hacer lo que la fábrica habilite.

¿Qué pasa con las cotizaciones que el vendedor hace sin señal?

Si el cotizador está desarrollado como app instalable con modo sin conexión, la cotización se guarda en el dispositivo y se sincroniza al volver la señal, sin duplicar contactos.

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